“Esto es una muestra de lo que para este gobierno ha significado siempre la seguridad: dicen una cosa, pero luego hacen otra”, arremetió el legislador radical José Canelada. ”Dicen que van a invertir en seguridad, pero lo que vemos es que cada vez hay menos equipamiento, o se pagan armas más caras en negocios muy sospechosos. Y el 911 no es una política preventiva, generalmente es postdelictual. Es decir, se actúa cuando el delito ya ocurrió”, agregó el parlamentario, uno de los críticos más acérrimos a la gestión del ministro Claudio Maley.
El oficiales Gerónimo Vargas Aignasse fue el único parlamentario oficialista que respondió las preguntas de LA GACETA sobre porqué falla la prevención del delito en la provincia. “Hay una decisión política del gobernador (Juan) Manzur en invertir en equipamiento y tecnología para mejorar la respuesta en materia de seguridad. La idea es puntualizar la prevención, convencidos que la mejor política es la prevención. Si no hay víctimas, hay seguridad”, explicó el presidente de la comisión de la Legislatura.
El también radical Julio Albarracín no solo calificó como deficitario que el servicio 911 tenga actualmente 13 camionetas en las calles, sino que además cuestionó a todo el sistema en general. “No constituye una estrategia de prevención de ningún tipo. Es en todas sus funciones reactivo y postdelito. Esto lo demuestra la evidencia internacional que comprobó el poco efecto disuasivo y preventivo que generan estas estrategias, incluso en el patrullaje aleatorio de móviles, sin planificación basada en información criminal. Es una de las falencias históricas de Tucumán, adoptar modelos externos y aplicarlos localmente confundiendo su funcionalidad”, opinó.
Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana, agregó: “La inseguridad no es casual, es producto de la falta de planificación en seguridad como una tarea diaria, que tienen la obligación de realizar quienes conducen este gobierno. Claro está que durante esto ocho años, la inseguridad está ganando terreno a pasos agigantados y nos encontramos totalmente desamparados como sociedad. Mientras la delincuencia avanza, los recursos disminuyen. Un sistema plagado de fallas y una inversión casi nula”.